Molletes. Un pan fácil, blandito y delicioso. 🥖

colocando los molletes

Los molletes son unos panecillos de miga blanda de unos 60-100 gr que se usan, sobre todo, para desayunar en forma de tostadas. Solo necesitarás harina de fuerza, agua y levadura, así que… ¿A qué esperas?.

Ingredientes

El tema de las harinas es un mundo en sí mismo. Y por un lado está la fuerza real de la harina y por otro lado el marketing que hacen con ella. Entonces, si te digo que necesitas harina de media fuerza, y vas al súper buscándola, te darás cuenta de que te resultará difícil encontrar un paquete con este nombre. Lo mejor y más rápido para esto, es fijarte en las proteínas de la harina (que tiene que venir) o en su valor W (si es que viene).

  • Harina de media fuerza, 500gr. (que tenga unos 10gr de proteína al menos).
  • Agua, 285ml.
  • Sal, 9gr.
  • Levadura prensada fresca, 10 gr. Si la que tienes es seca, utiliza 3gr.
  • Masa madre, 100 gr. ¡Que no cunda el pánico, si no tienes, la hacemos aquí abajo!

Si no tienes masa madre para los molletes:

Como sabrás, y si no lo sabes, te lo cuento, la masa madre es una mezcla de harina y agua, pero con levaduras. Éstas, serán las encargadas de aportar gas al pan, para que suba. Si no tienes, haz lo siguiente:

  1. La tarde antes coge 100gr de harina (de fuerza o normal), 55gr de agua y mézclalos.
  2. Añade 1gr de levadura prensada y vuelve a mezclar.
  3. Déjalo a temperatura ambiente hasta la noche, en un recipiente no metálico cubierto con un paño (pero sin que toque la masa).
  4. Antes de acostarte, mételo en la nevera en el recipiente tapado. Al día siguiente tendrás preparada tu masa madre instantánea para hacer los molletes sin ningún problema.

Ahora que ya lo tenemos todo… empezamos!

  1. FRESADO. En un bol, mezcla la harina, el agua, la sal y la masa madre. Comienza con una pala, si quieres, pero en seguida podrás amasar con las manos sin que se te quede pegado. Esta elaboración es muy cómoda!.
  2. AMASADO. Una vez que esté todo homogéneo, debes amasar con las manos en una superficie limpia. Con esto queremos conseguir la red de gluten, y la mejor forma para hacerlo es la siguiente:
    1. Amasa durante dos o tres minutos, de la forma en la que aparece en las imágenes de abajo. Se estira, se pliega, se gira 90º, y se vuelve a estirar y plegar).
    2. Deja reposar la masa durante 10 minutos.
    3. Vuelve a la carga dos o tres minutos más. Esto debes repetirlo, al menos 4 veces. Así te asegurarás que el pan pueda “atrapar” ese gas que nos va a soltar la levadura.
  1. Cuando hayas hecho este proceso, incorpora la levadura desmigada y amasa durante 2-3 minutos más para integrarla.
  2. PORCIONADO. Ahora toca dividir la masa en bolitas de unos 60-100 gr. Yo esta vez me decanté por 80 gr. Creo que es el tamaño que más me gusta a mi y el que veis en las imágenes.
  1. BOLEADO. Una vez que has pesado todas las porciones de masa, debes hacer bolitas con ella. Para ello, lo mejor es usar la palma de la mano enfrentada a la mesa. cuando empieces a girar, verás como la bola queda perfecta en cinco o seis vueltas de mano.
el boleado
  1. FERMENTADO SECO. En una bandeja con papel de horno, o en una superficie de madera, coloca las bolitas bien espaciadas y cúbrelas con un trapo. Las dejaremos aquí durante una hora, hasta que doble su tamaño. Esto depende de la temperatura, así que, si hace mucho calor, échale un vistazo cada cierto tiempo, y si hace frío… dale media horita más.
  1. FORMADO. Ahora que hemos conseguido que las bolitas estén preciosas, toca aplastarlas con la mano, para que queden con forma de torta. Eso si, tamiza por encima un poco de harina para que no se te quede pegada la mano.
  2. FERMENTADO HÚMEDO. Hierve un poco de agua en una cacerola, cuando esté lista, introdúcela en el horno e introduce ahí los molletes. Cierra la puerta y calcula una hora.
tras el fermentado húmedo
  1. HORNEADO. Retira los molletes del horno, precaliéntalo a 225ºC y cuando esté listo, introdúcelos durante 10 minutos.
colocando los molletes

Una vez que los tienes listos, déjalos reposar un poco. Aguantarán fuera un par de días. Los que calcules que no te vas a comer en ese tiempo, es mejor que los congeles cuando se enfríen. Asimilan súper bien la descongelación, y es muy rápida, por lo que estarán como recién hechos cuando te apetezca uno.

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